Habían llegado a la playa, proveniente de la ciudad, como al mediodía, la alegría comandaba el ambiente, eran un grupo de personas, hombres y mujeres, que celebraban el término, de un exigido mes de trabajo.
La casa de la jefa, era el lugar de reunión, comenzaron rápidamente a dar forma a los preparativos del asado, que todos juntos, degustarían esa tarde, junto con bailar, reír y divertirse mucho.
Opíparo y exquisito, resulto la degustación de todas esas carnes, preparadas al carbón, junto a largas conversaciones y reiteradas carcajadas. Ya a media tarde, decidieron bajar un rato hasta el mar, el aroma salino incitaba ha expandir los pulmones y respirar lo mas profundo posible.
Una vez en la arena, todos tomaron las posiciones que mas les acomodaban, sentados, parados, caminando, acostados.
De pronto en medio de esta algarabía, apareció ella, la mujer más enigmática del grupo, preguntando uno por uno, si querían realizar una ronda de meditación conjunta a la orilla del mar, consiguió un grupo de 11 personas, mayoritariamente mujeres.
Se sentaron todos cruzando las piernas, formaron una ronda, con una cercanía tal que les permitiera, unir las palmas de sus manos, con ambos compañeros, el de derecha y el de izquierda. Una vez que todos formaron al ronda de esta manera, Cáscara, este era el nombre de la enigmática, que se encontraba en el centro de la circunferencia, comenzó a instruir al grupo, con una voz, que generaba por si sola la entrada en alfa, de cada uno de ellos.
- lo primero será cerrar nuestros ojos y sentir la energía fluyendo, mientras frotamos nuestras palmas con las de los compañeros, dijo ella con cristalina y angelical voz;
y así, se abocaron a sentir esa radiación, que los llenaba de gusto y relajo
después de algunos minutos experimentando esta agradable experiencia sensorial grupal, se escuchó nuevamente su voz, diciendo.
- ahora, sin separar las palmas, se concentraran, en dejar la mente en blanco, para pensar solamente en el mantra que les entregaré.
- Terminando de decir eso, su voz comenzó a irradiarse, como rayos solares, que viajan en una sola dirección , pero desde muchos puntos a la vez, con un sonido muy soterrado, repitiendo , lentamente, una y otra vez : I N H U N G O.
Prontamente, comenzaron a sentir que una energía los rodeaba, perfilando todo el contorno de la ronda, y que iba adquiriendo una velocidad, un calorcito, un cosquilleo y una vibración, que les hacia escuchar el mantra, entremedio de un zumbido, que aumentaba rápidamente de intensidad. Fueron cogidos entonces, aun sin despegarse de las palmas, por la más maravillosa sensación de éxtasis, paz, armonía y el sonido de la música más celestial que hubiesen escuchado jamás.
Y antes de que se dieran cuenta de lo que sucedía realmente, DESAPARECIERON ¡!, TODOS. COMO SI HUBIESEN SIDO UNO SOLO.!!
Y en la playa, todo siguió siendo normal, y los que no se habían integrado a esta ronda, seguían riendo y disfrutando, y para ellos este grupo nunca existió.

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guauuuuuuuu! impresionante... algo así debió suceder con la civilización Maya, cuando cerca de 5000 personas (toda la comunidad) desaparecieron sin dejar rastros. Nunca se hallaron huellas de que se hubiesen ido caminando ni nada por el estilo. Simplemente, desaparecieron y dejaron todas sus pertenencias donde estaban...
¿Pasaron a otra dimensión?
Excelente relato!